imagen de pasillo poco iluminadoEl mundo empresarial ha sufrido diversos cambios a través de su historia, pero es a finales del siglo XIX y principios del XX cuando con las teorías de los economistas clásicos, como Adam Smith, John Stuart Mill, Eli Whitney, James Watt se desarrollaron herramientas técnicas de producción tales como la  estandarización y se empezó a hablar de  control de calidad y planeamiento del trabajo.

Muchos años después, superadas muchas teorías y diversas corrientes de pensamientos, Deming, Ishikawa y Jurán, empezaron a implantar técnicas de calidad pensadas como una estrategia encargada de dirigir y coordinar acciones para conseguir la competitividad de las organizaciones.

La pregunta ahora es, de qué manera las técnicas de calidad pueden llegar a ser esenciales para considerarlas como herramienta útil a la hora de lograr la supervivencia en el mercado.

Es evidente que no existen recetas mágicas para dirigir con excelencia a las organizaciones y que cada una dependiendo del ámbito en el que se desarrolle y de los medios de que disponga sufrirá más o menos los envites de la competencia y de los problemas típicos de un mercado cada vez más competitivo, pero si se tienen claras las necesidades y expectativas del cliente, si la empresa tiene claro su misión y su visión y si plantea sus objetivos sobre bases sólidas, tendrá mejores herramientas para ver la luz al final del túnel.

A partir de lo anterior es necesario recordar  que el principal y más básico objetivo es ser competitivos, hacer el trabajo bien hecho para el cliente, esto es importante. Se trata de que el cliente este satisfecho. Luego (o primero) el trabajador, que se sienta parte del proceso, que conozca sus funciones que sepa el impacto que tiene su trabajo sobre el cumplimiento de los objetivos, que esto lo motive. Que entienda que la mejora continua no es solo para los procesos, que sepa que también es aplicable a sus actitudes y aptitudes.

Después la prevención del error, saber que piensan los empleados que se puede hacer para prevenir errores en el lugar donde se desenvuelven profesionalmente, inspecciones hechas por los operadores u operarios en el origen de la fuente en lugar de inspecciones a muestras. Esto es aplicable en la industria como en las empresas de servicios, es igual.

Lo siguiente, fijar objetivos de mejora, hacer seguimiento de sus resultados y establecer indicadores que permitan medir dicho margen de mejora. Y es que una correcta definición de indicadores es fundamental. Los indicadores son las gafas para ver de quien sufre astigmatismo. Hay muchos gerentes que lo padecen y no lo saben. Muchos tienen una visión distorsionada de la realidad.  Los indicadores son fundamentales para dar seguimiento y ajustar las acciones que un sistema, subsistema, o proceso emprende, para alcanzar el cumplimiento de su misión, objetivos y metas.

Y por ultimo otra vez el cliente, que en última instancia es el gran jefe. Es quien determina los ingresos de las empresas, eligiendo en donde gastar su dinero.  El cliente es quien decide quiénes son los supervivientes del sistema, quién gana y quién pierde. Sólo las empresas más competitivas y las que tienen en la calidad su soporte integral y centran en el cliente sus estrategias,  serán las que logren mantenerse en el mercado a largo plazo.