“LOS SISTEMAS DE GESTIÓN DE LA CALIDAD NO SOLUCIONAN LOS PROBLEMAS DE LAS ORGANIZACIONES, ES CADA INDIVIDUO  QUIÉN LOS SOLUCIONA CON LA APLICACIÓN EFICAZ DE LOS MISMOS.”
 
La implementación de sistemas de gestión de la calidad se ha ido propagando de manera exponencial en los últimos años, muchas veces impulsado e influenciado por la financiación externa a través de subvenciones. Sin entrar a debatir sobre si el apoyo externo en lugar de beneficiar perjudica,   es cada vez más común encontrar organizaciones con sistemas de gestión de calidad certificados en donde no por ello dicha circunstancia implique que el sistema de gestión se encuentre correctamente implantado y lo que es peor que se aplique dentro de la actividad diaria.
 
En algunos casos, la alta dirección  de la organización, promueve su implementación bajo la esperanza de poder contar a mediano plazo con procesos más competitivos que permitan optimizar los recursos, que se  generen mayores ingresos y que se minimicen los gastos. También se suele esperar que la implantación del sistema de gestión traiga consigo clientes más satisfechos.
 
Las organizaciones suelen designar un responsable para la implantación, que bien puede ser interno o bien contratando los servicios externos de un consultor, que por lo general suele ser un profesional con conocimientos en organización y métodos y dominio de las normas referenciales. Iniciado el proceso, el responsable, se convierte en un guía, pero también en un policía que suele estar sobre el personal  controlando  la elaboración y cumplimiento de los procedimientos, revisando los registros y su correcta aplicación.
 
Luego de unos meses de trabajo arduo, donde todo el personal  se siente agobiado por la exigencia y control permanente de la persona responsable de la implantación, la empresa logra la esperada certificación de su sistema de gestión de la calidad.  Hasta aquí no hay problema. Todos los implicados en la certificación celebran el logro obtenido. Pero pasado el tiempo, todo el trabajo  intenso de tiempo atrás comienza a caer en el olvido, se vuelve al mismo ritmo de antes del inicio del proyecto. La Alta Dirección y los empleados que han participado en el desarrollo del proyecto  se frustran  por los resultados, que no van más allá que la mejora de la imagen corporativa y  todos coinciden en opinar  que los sistemas de gestión no son más que una trama burocrática para la organización que no aporta beneficios tangibles para la organización.
 
¿Por qué sucede esto?, ¿realmente los sistemas de gestión de la calidad no traen los beneficios que dicen que traen?, ¿no estaremos preparados realmente para este tipo de gestión?.  Nada de lo anterior podría ser la razón fundamental por lo cual su sistema de gestión no le trae los beneficios prometidos; el motivo es que se toma al sistema de gestión de la calidad como una meta o fin a alcanzar, que termina al momento que obtiene la certificación. Pero los sistemas de gestión no son un fin, más bien son un medio para alcanzar la eficiencia y la mejora de nuestros procesos. Con la implantación y certificación del sistema de gestión de la calidad lo único que estamos obteniendo es la herramienta para la mejora, el siguiente paso es empezar a utilizarla a diario. El problema se centra en la espera que el Responsable de Calidad mantenga el sistema  de la misma forma que logro implementarlo, y esto no funciona de esa manera. Cada uno de los integrantes de la organización, empezando desde la Alta Dirección, deben hacer que el sistema funcione, pero tomando a la calidad como una forma o filosofía de trabajo y no así como un fin a alcanzar. Nadie más que cada funcionario puede hacer el trabajo que se le ha asignado, entonces no se puede deslindar la responsabilidad de la calidad de la organización a una persona específica, cada uno es responsable de realizar su trabajo en función a los requerimientos establecidos. Debe concientizarse que la calidad es el camino para ser más competitivos y lograr clientes satisfechos, y no así una meta. Los sistemas de gestión de la calidad son herramientas que permiten a la organización transitar por el camino de la calidad para alcanzar los beneficios esperados; y los primeros que deben concientizarse de eso son los líderes de la organización. La Calidad  comienza en cada una de las personas, con la actitud y compromiso que tengan para con el cambio  e innovación continúan mediante la aplicación permanente de la herramienta denominada sistema de gestión.
 
CON LA IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD, EL TRABAJO NO HA TERMINADO, ES SÓLO EL INICIO.