La conducción eficiente, dependiendo de quién hable de ella, es un pasatiempo, un reto, una forma de ahorrar o… una forma de estropear la mecánica. Este último es el caso de quien la practica mal, pues como todo en esta vida, existe una forma de hacerlo bien, y una forma de hacerlo mal. Está más que probado que con unas pocas nociones de conducción eficiente se consigue un ahorro significativo de combustible a largo plazo.

Decimos “significativo”, y también “a largo plazo”, porque no podemos medir estos valores en cuestión de semanas, sino que veremos la diferencia a lo largo de los meses. Y si disponemos de una flota, pequeña o grande, multiplicaremos el ahorro individual por el total de vehículos. ¿Cómo podemos practicar esta conducción eficiente mientras trabajamos?

Si circulamos a toda prisa puede que ganemos tiempo, pero también aumentará el combustible consumido y la posibilidad de sufrir un accidente.
El aumento del consumo de combustible con la velocidad no es lineal

Si circulamos a 96 km/h y aumentamos la velocidad a 112 km/h, el incremento de consumo es del 14% (y la velocidad la aumentamos un 16%); en cambio, desde 112 km/h hasta 128 km/h (aumento del 14%), el incremento de consumo es del 15,4%. Los factores que influyen en el consumo son muchos siendo algunos de ellos la masa del vehículo, las relaciones de transmisión, la aerodinámica, etc.

Lo mejor es mantener una velocidad constante idónea  que esté en el punto óptimo de consumo frente a tiempo invertido en el desplazamiento.

¿Ahorramos mucho tiempo si aumentamos en 10 km/h la velocidad?

Dependerá, lógicamente, de la distancia que tengamos que recorrer, siendo mayor el ahorro de tiempo cuanto mayor sea ésta distancia. Para interpretar la siguiente tabla partamos de una distancia de 100 km, la cual yendo a una velocidad de 100 km/h recorreremos en una hora. Iremos aumentando la velocidad en 10 km/h, reflejándose en la columna central el ahorro de tiempo en minutos, respecto a si la hubiéramos recorrido a 100 km/h.

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Si nos fijamos, la diferencia entre recorrer 100 km a 100 km/h, o hacerlo a 140 km/h (velocidad ilegal) es de 17 minutos. Reducimos un 28% el tiempo, aumentamos un 40% la velocidad, pero como hemos visto anteriormente penalizamos de manera muy importante el consumo.

Parte de la conducción eficiente es también la planificación de rutas

Conducción eficiente en la empresa también es planificar con cuidado la duración y el diseño de los trayectos en las rutas. Eso permitirá a los conductores evitar riesgos y reducir el estrés de la entrega (caso de repartidores en grandes ciudades).

Además, esta planificación ayudará a que la conducción sea más relajada, disminuyendo el esfuerzo al que son sometidos algunos elementos mecánicos del vehículo, como frenos, embrague o el propio motor, disminuyendo también los costes de mantenimiento y el número de averías.

Si queremos implantar la conducción eficiente y segura en nuestra empresa, lo primero que debemos hacer es fijar unos objetivos razonables para nuestras flotas, y luego invertir el tiempo suficiente para formar y concienciar a los conductores.  Podemos ahorrar combustible, averías, primas de seguro, y disgustos. A partir de ahí, cada décima de consumo que ahorremos será bienvenida.

 

Fuente: Fundación MAPFRE