Si usted como gerente o responsable de su organización decide contratar a un consultor para asesorarle en la implantación o el mantenimiento de sistemas de gestión (Calidad, Medio Ambiente, Ohsas, etc.) es conveniente asegurarse que contrata el más  adecuado de todas las posibles opciones que tenga, ya que no solo invertirá una cantidad importante de dinero sino que también  invertirá tiempo, tiempo que no podrá recuperar si su elección no es la correcta.  

Lo fundamental es acertar y elegir aquel que tenga experiencia en su sector, que sea competente en cuanto a formación en el área específica que Usted demanda y que además tenga habilidad para relacionarse con Usted y su equipo: Integrarse dentro del equipo de trabajo de la empresa es condición sine qua non para que los resultados sean los esperados.
 

 
De cualquier modo y para todos los casos,  el proceso que aconsejamos que siga es el siguiente:
 
DEFINA OBJETIVOS
El primer paso para determinar que se conseguirá lo que se busca es determinar con toda claridad los objetivos que se persigue, el alcance del proyecto, el tiempo que se tiene disponible y los interlocutores internos de que se disponga.
 
La propuesta del consultor debe confirmar la capacidad de generar los resultados solicitados, en los términos que solicita.
Los mayores problemas surgen cuando se busca replantear los objetivos como consecuencia de una mala formulación inicial.
Es conveniente dedicar tiempo, incluso con la ayuda del consultor a clarificar los objetivos.
 
REALICE UNA ENTREVISTA PERSONAL
No siempre la consultora más grande es la más apropiada a sus intereses. Durante la entrevista,  además de aclarar todos los extremos del proyecto, debe comprobar la competencia técnica del consultor. ¿Ha trabajado en proyectos similares?. ¿Conoce la operativa de trabajo y la actividad que desempeña su  empresa?. ¿Cuál es su formación académica y experiencia?. ¿Dispone de referencias?. ¿El consultor que se le asigne inicialmente será el mismo a lo largo de la ejecución  del proyecto?. Este punto es importante, en el caso de empresas consultoras de cierto tamaño, la rotación de los consultores suele ser alta o se suelen emplear consultores con poca experiencia o formación. La rotación del consultor implica casi como empezar de cero con su respectiva pérdida de tiempo.
 
Tiene que además comprobar su habilidad interpersonal para encajar en el grupo de empleados e incluso su habilidad gerencial. Si el trabajo implica la participación, discusiones y negociaciones, asegúrese que sus valores y sus habilidades sean las apropiadas. Asegúrese  que podrá entenderles y  que podrá comprender la visión de la gerencia cuando así lo requiera.
¿Dispone la empresa de consultoría de recursos suficientes como para cumplir la fecha de finalización prevista? ¿Cómo define sus honorarios? ¿Qué estructura de tarifas utiliza? ¿Qué garantías y compromisos asume?.
 
 ASEGÚRESE CON UN CONTRATO
Asegúrese que dentro del  contrato formal se establezcan los objetivos a cumplir, su alcance y los plazos establecidos, así como todos los extremos que haya acordado durante la negociación. Estos deben incluir los responsables del proyecto de ambas partes, niveles de confidencialidad esperados, los honorarios,  los plazos de pago, la fecha límite de finalización del proyecto.
 
REVISE Y CONTROLE
Es conveniente que el responsable  del proyecto por parte de su empresa, sea quien revise periódicamente el progreso del proyecto y controle que se cumple con las clausulas definidas dentro del contrato, tanto en el cumplimiento de los plazos como en la calidad del trabajo ejecutado por parte del consultor. Este control permitirá garantizar que el consultor no baje la guardia ni descuide la ejecución de las actividades que le corresponden.
 
 Al final del proyecto se deberá comprobar si se han cumplido los objetivos, si el proceso fue apropiado y si las expectativas establecidas fueron realistas. Al consultor le debería interesar conocer el grado de satisfacción de su empresa por los servicios contratados. El resultado conseguido será en todo caso producto de la interacción de los participantes y de que cada una las partes cumplan con lo previsto dentro del contrato. Por eso recomendamos que esta última etapa se lleve a cabo con rigurosidad pues su correcto análisis  repercutirá de un modo positivo a ambas partes.